Es verdad que la Municipalidad Provincial de Cutervo no cuenta con una ordenanza que regula la ubicación de anuncios y avisos publicitarios en nuestra ciudad (o es lo que parece). Es verdad también que nosotros siguiendo el patrón contaminador de la mayoría de ciudades peruanas, utilizamos el espacio que nuestros locales puedan tener para colocar algún letrero, cartel o incluso publicitar un evento sin tener en consideración el paisaje o el respeto por la arquitectura que aún nos puedan hacer sentir orgullosos de nuestro pasado.Pero no puedo sentir orgullo – y por ello mi protesta – frente a la actitud de una empresa que aprovechando estos vacíos legales, no le importe nada más que vender una marca.
Pues bien, Backus, que goza de la preferencia del mercado local y por ello ni siquiera regala vasos a los organizadores de una yunza, mucho menos promueve actividades que podríamos clasificar como parte de su responsabilidad social, está empeñada en encumbrar su nombre en la ciudad. Para ello ha escogido la azotea del edificio Damasco para instalar un panel colosal que es visto desde cualquier punto de la ciudad. Hasta ese entonces, sólo el monumento histórico de la iglesia Virgen de la Asunción, gozaba de tal privilegio.
Me gustaría que BACKUS promoviera el urbanismo en Cutervo, que mejorara el paisaje, que revalorara nuestra arquitectura y que nuestras construcciones modernas vayan acorde con ello, con nuestros tejados a dos aguas, que nuestras calles luzcan pintadas, que premiaran al mejor jardín, al mejor balcón… Pero no. Si nosotros no somos capaces de ver que esto es un descabello a nuestra ya moribunda cultura urbanista, nuestras autoridades sólo verán contaminación en una minería irresponsable.Sres. Backus, esperaba más de su organización.